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24 de febrero de 2011

Que Frank Layden nos coja confesados

Alejandro Díaz Triguero
Deron Williams no se lo podía creer. En la habitación del hotel donde los Jazz se alojaban en su ciudad natal, Dallas, el que para muchos es el mejor base de la NBA se enteraba a través de ESPN de que iba a ser traspasado a los New Jersey Nets. En tiempos de "The Decision" y Melodramas, que tu jugador estrella casi afirme abiertamente que va a abandonar el equipo cuando expire su contrato el verano de 2012, provoca que haya que tomar medidas desesperadas. Utah Jazz sufrió como el que más el famoso verano de 2010 con la salida de Kyle Korver y sobretodo Carlos Boozer, pero la base del equipo, encabezada por el propio Deron, y la figura de Jerry Sloan en el banco, junto a la llegada de Al Jefferson, auguraba que la caída no sería tan grande.

La situación entre el base y el entrenador aceleraron de manera sorprendente la salida de Sloan del equipo de Salt Lake City. Williams soñaba con New York y Greg Miller, el actual propietario tras la muerte de su padre, miraba cabizbajo la clasificación de la NBA. Observaba cómo Cleveland Cavaliers sumaba 10 victorias en 57 partidos, agradecidos aún así de no seguir engordando la ya histórica racha de 26 derrotas consecutivas. Toronto Raptors aparece justo por encima, mal viviendo en la zona baja del Este, y Phoenix Suns pasará de ser Finalista de Conferencia a estar de vacaciones en Semana Santa. Para colmo, el mismo lunes los Nuggets terminaban de completar un traspaso que debía tener fecha de caducidad hoy día 24 a las 15 horas en la costa Oeste o de lo contrario verían marchar a su mejor jugador sin recibir nada a cambio, con el riesgo de caer en la clasificación el próximo año junto a nombres como Wolves o Kings. "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar..." podría haber pensado Miller de ser un agricultor manchego en lugar de ser un magnate de la venta de automóviles mormón en Utah. La solución era traspasar a su mejor jugador.

Deron Williams no soportaba el sistema estático y ceñido de Jerry Sloan. Sus diferencias de pensamiento habían supuesto el malestar que terminó por empujar al entrenador fuera del equipo por decisión propia. El propio Sloan había manifestado en varias ocasiones que la NBA es "una liga de jugadores", donde la figura del entrenador está al antojo de la estrella de turno. A riesgo de contradecirlo, Kevin O'Connor consideró que esto no tiene por qué ser así. "Si él no está a salvo, ¿quién lo está?", afirmaba Paul Millsap tras conocer el traspaso del que ha sido su compañero estos cuatro años y medio. Las aspiraciones de Williams tendrán, al menos de momento, escala en Newark. En 2012, justo el verano en que el base tendrá que decidir si ejerce su último año de contrato, los Nets se mudarán a Brooklyn. Prokhorov tiene hasta entonces para rodearlo de algo que más que Sasha Vujacic, Travis Outlaw o Dan Gadzuric y convencerle de que siga en el equipo. Mientras, tendrá que soportar a un entrenador que apodan "El pequeño General" y que se permite el lujo de dejar en el banquillo de uno de los peores equipos de la NBA a su mejor anotador por falta de intensidad, luchando por llegar este año a las 25 victorias.

Utah mientras tanto recibe a un Devin Harris que todavía se levanta por las mañanas pensando por qué fue un número 5 del Draft y All-Star en 2009. Harris, que sorprendentemente ha sido traspasado dos veces en su carrera, una a cambio de Jason Kidd y esta vez por Deron Williams, dos de los mejores bases de la NBA en esta década, no se augura como el base que devuelva a los Jazz a la élite del Oeste. Además de Harris, Utah se hace con un jugador de 19 años, último número 3 del Draft, Derrick Favors. Tras pasar apenas un año en Georgia Tech, Favors aporta rebote e intimidación y de momento su aportación a los Nets ha quedado varias veces en entredicho a pesar de salir en el quinteto titular buena parte del año. Junto a ellos, Utah recibe la elección de primera ronda del Draft de este año de los Nets, que suponemos será un Top 10, y una elección de 2012 vía Golden State, protegida si está entre los siete primeros puestos. Ahora es el momento de Kevin O'Connor y que sepa aprovechar las dos elecciones en puestos de lotería de las que el equipo dispondrá este año (la de Nets y la propia de los Jazz) y de Tyrone Corbin de dar paso a jóvenes como Hayward o Miles, y ver qué se puede fichar este verano a cambio del contrato de Kirilenko.

Desde que Frank Layden se hiciera cargo de los Jazz en 1981 la franquicia nunca ha acometido una reestructuración de este calibre. Sólo con la salida de Stockton y Malone los Jazz vieron cortada su racha de veinte temporadas consecutivas fuera de Playoffs, ausencia que sólo duró tres años y que permitió la llegada al equipo de Carlos Boozer y Deron Williams. Se atisba un largo desierto al pie de las Rocosas. Que Frank Layden noz coja confesados.

21 de febrero de 2011

Conclusiones y reflexiones del All-Star Weekend

Alejandro Díaz Triguero
Para el que escribe y supongo que para todos los que lo leen el baloncesto va más allá que una simple afición. Por ello me resulta más que preocupante que el All-Star Weekend deje de atraerme desde antes de que se anuncien quintetos y participantes de los concursos. El disputado este fin de semana en Los Ángeles no ha tenido afluencias de récord como en el caso de Dallas para pasar a la historia, aunque según fue avanzando el fin de semana ha habido motivos para que esta edición número 60 se registre en los anales del baloncesto NBA. 

VIERNES: El partido de rookies y sophomores ha llegado a un punto de no retorno, de imposible recuperación del evento a efectos del espectador. Parafraseando en modo negativo a un anuncio de la, hasta 2010, marca más valiosa del mundo (Coca-Cola, recién adelantada este año por Apple en esa clasificación), este partido no es ni para puristas, ni para iniciados, ni para pequeños amantes, ni para sacar conclusiones, ni para entretenerse. Un evento pensado en un primer momento para acercar a todo el mundo a jugadores recién llegados a la liga ha pasado a convertirse en un correcalles sin sentido donde determinados jugadores deciden asumir el protagonismo y anular toda opción de diversión más allá de algún mate bien trabajado. John Wall y DeMarcus Cousins, amigos que comparten pasado universitario en Kentucky y celos hacia la cada vez más creciente figura de Blake Griffin, decidieron aliarse y buscar un MVP compartido. Griffin, con poca presencia pensando en reservarse para el concurso de mates y el All-Star Game, apenas participó y dejo el terreno allanado para los antiguos Wildcats. Russell Westbrook y Michael Beasley son otros ejemplos de jugadores que decidieron que el protagonismo debía ser suyo y se cargaron el partido de los viernes. La NBA debe buscar algún tipo de solución para que este partido recupere algo de interés. De largo lo peor del fin de semana.

SÁBADO: La noche de los concursos fue de menos a más. Nuevamente la NBA debe hacerse mirar si los concursos son acompañamientos al All-Star Game o si son parte del espectáculo. El Concurso de Tiro que mezcla jugadores en activo con "leyendas" y jugadoras femeninas es un buen concurso si se cuida y se mejoran ciertos defectos. En primer lugar, el lanzamiento del centro del campo se hace pesado en la mayor parte, pero definitivamente es lo que decide el ganador y no habría manera mejor de solucionarlo. Por otro lado, los participantes deberían hacer justicia al título del concurso y a su posición en esos equipos. Sin dejar de ser jugadores válidos, no parece que Al Horford, Pau Gasol y Taj Gibson encajen en un concurso de tiro. Probablemente la crisis ayude a que se ahorren costes en vuelos y noches de hotel y se decidan por jugadores que ya forman parte del evento en alguno de los concursos, pero no vendría mal que se seleccionaron jugadores más fiables en el tiro. Con el puesto de "leyenda" más de lo mismo. Se seleccionan ex-jugadores que trabajan como comentaristas en televisión (Steve Kerr, Steve Smith y Kenny Smith) y a otro establecido en el star-system americano (Rick Fox). Muy mejorable.

Respecto al Concurso de Habilidades poco más que añadir. Estaban los jugadores que todos hubiéramos pensado que estarían: Wall, Westbrook, Curry, Paul, Rose... sólo lamentar que no pudieran estar más nombres para ver ahí a Williams, Parker, Bledsoe, Evans o Jennings. En los triples concurso ramplón por culpa de quién elige a los participantes. Parece increíble que cuando preguntas a aficionados qué jugadores faltan en este concurso coincidan muchos nombres y aún así la NBA no parece darse cuenta. Que en un concurso de triples de la NBA falten Stephen Curry, J.J. Redick, Kyle Korver o Matt Bonner es irónico. Los nombres presentes no eran malos (salvo Durant), pero se podía mejorar ascendiendo 8 jugadores, entre ellos al menos tres de los cuatro antes mencionados. Las puntuaciones "salvables" de la final no deben esconder un concurso de lo peor que se ha visto en años. La suerte de este concurso es que es objetivo: el que mete más triples gana, sin votaciones. Sólo hay que llevar a los buenos.

Los mates mejoraron la imagen de los concursos hasta ese momento. Lástima que se produjeran demasiadas repeticiones de los mates y que algunos no se valoraran como es debido. Blake Griffin tenía sitio en la final aunque hubiera hecho dos mates de parado a dos manos, así que faltaba buscarle acompañante. DeRozan hizo el mejor mate del concurso y como tal se valoró (50), pero mereció más puntuación en el primero. Ibaka   resultó original en su segundo mate (salvo en España) y pecó de confianza en el primero al pensar que el jurado valoraría más su mate desde el tiro libre que otros anteriores estando Julius Erving presente. Siendo un gran mate tampoco creo que mereciera muchos más de los 45 que le dieron: no es original y los ha habido mejores (Carter en 2000). McGee sorprendió muchísimo con sus tres primeros mates pero abandonó cuando Griffin terminó de montar su show. Griffin, el vencedor, ganó sorprendentemente. Y no es ironía, porque seguramente a muchos nos sorprendió que Griffin no realizara mejores mates. Su primero es buenísmo, pero el segundo y tercero no resultaron originales, aunque seguían siendo buenos. Después del coro Gospel y el "I Believe I can fly" llegó el coche y la decepción total. Griffin saltó por encima del capó y no por la parte más alta y la sensación fue de frialdad. Concurso con buenos mates que fue de menos a más.


DOMINGO: El partido de las estrellas mejoró lo ofrecido los dos días anteriores. Kobe Bryant y Lebron James pasan a la historia, el primero por igualar en cuatro premios de MVP a Bob Pettit como líderes de esta clasificación y el de los Heat por lograr el segundo triple-doble de la historia de este partido. El Oeste ganó con una buena actuación de Pau Gasol en la sombra y la sensación final de que en este tipo de partidos Lebron James podría ganar por sí solo. Bryant y Durant salieron a ganar el MVP, logrando el escolta de Lakers una renta de puntos en los tres primeros cuartos que le valieron el galardón por encima del alero, más decisivo cuando el partido se igualó. Curiosamente los peores minutos de partido fueron con Westbrook y Rose como bases, contrastando con el juego que realizaban ambos equipos cuando Williams/Paul y Rondo dirigían los ataques. Importante destacar que estemos posiblemente ante el último All-Star de jugadores legendarios como Tim Duncan, Kevin Garnett o Ray Allen, y que Greg Popovich mataría por tener a Gasol en su equipo. Russell Westbrook decidió que merecía ganar el MVP en su tierra y no se cortó un pelo en lanzar mandarinas  a diestro y siniestro. 

Por último, incomprensible la actitud de la cadena Cuatro de dividir la retransmisión respecto a la de Digital +. El viernes pude disfrutar del videochat de Canal + con Jacobo Rivero, José Ajero, Fran Fermoso, Dani Alarcón y Eduardo Téllez, con interacción con los espectadores y la impresión de estar viendo el evento con algunos amigos. Realmente agradable. Lo del sábado fue inaguantable. No quiero resaltar errores de narrador y comentaristas por respeto a la profesión y a motivos que desconozco por los cuales personas que no conocen la NBA realizan ese trabajo. Como bloguero y futuro periodista creo que la opinión personal se quedan de "pantallas" adentro (o en mi Timeline de Twitter). El domingo la cosa mejoró con Trecet, pero tanto narrador como Scariolo y Arlauckas aportaron muy poco a lo que concierne el evento: All-Star de la NBA 2011, nada de recuerdos de baloncesto FIBA de finales de los 80 y principios de los 90.

En resumen, no creo que tarde mucho en olvidar el All-Star Weekend de 2011. Ahora empezará lo bueno de la temporada NBA.

16 de febrero de 2011

El mentor del Rey Lebron

Alejandro Díaz Triguero
Michael Jordan ha decidido efectuar una gestión "Low Cost" de la que ahora es su franquicia, Charlotte Bobcats, que ha supuesto la salida desde el pasado verano de su base titular (Raymond Felton), un pívot que está resultando clave en que los Mavs sean el segundo mejor equipo del Oeste (Tyson Chandler) y finalmente, la del entrenador que llevó al equipo a su primera aparición en Playoffs desde que se establecieran como la franquicia número 30 de la Liga en 2004, Larry Brown. Para sustituir al único entrenador que ha ganado el título de NBA y NCAA, decidió apostar por un viejo conocido de la ciudad, Paul Silas. El que fuera campeón de la NBA como jugador con Boston y Seattle era un asiduo del Time Warner Cable Arena, ya que decidió establecer su residencia habitual en Charlotte después de haber entrenado allí durante cinco temporadas.

Paul Silas se hizo cargo de los Charlotte Hornets durante la temporada del "lockout" sustituyendo al que fuera su compañero en los Celtics de los 70, Dave Cowens, tras un inicio de temporada de 4 victorias y 11 derrotas. Silas, que tuvo una etapa no excesivamente gloriosa como entrenador de los San Diego Clippers a principios de los 80 (o todo lo glorioso que puede ser siendo los Clippers), marcaba un récord de 22-13 y los Hornets finalizaban nóvenos del Este. Probablemente si la temporada hubiera sido completa los Hornets habrían sido equipo de Playoffs, algo que el técnico de Arizona consiguió las cuatro temporadas siguientes. Ligada a la llegada a la NBA de Baron Davis, los Hornets volvían a pertenecer a la élite de la Conferencia Este años después de Alonzo Mourning y Larry Johnson pusieran en el mapa al primer equipo NBA de uno de los estados baloncestísticos por excelencia. 

La temporada en que los Hornets de Paul Silas comenzaban su ascenso hacia la élite de la Conferencia Este supuso el mayor reto en la carrera como entrenador del que ha sido el mejor jugador en la historia de la Universidad de Creighton. En Enero del año 2000 Bobby Phills sufría un accidente de coche tras salir de un entrenamiento que acababa con su vida de 30 años . Numerosos testigos del accidente afirmaban que Phills, que dejaba mujer e hija, conducía a gran velocidad, algo que al parecer también hacía metros atrás su compañero David Wesley. ¿Carrera? No es descartable. Phills fue uno de los pioneros en la especialidad que más tarde aplicaron jugadores como Jaren Jackson o Bruce Bowen, la del especialista defensivo que se sitúa en las esquinas buscando los espacios que jugadores como Davis, Derrick Coleman, Eddie Jones o Elden Campbell creaban. La dificultad para Silas vino en saber conjuntar a un equipo que acababa de perder a uno de sus compañeros más carismáticos y queridos. El resultado fue excelente, rondando las 50 victorias.

Los años posteriores en Hornets pasaban por temporadas que acaban por encima de las 44 victorias y con presencia en la segunda ronda de Playoffs en 2001 y 2002, donde cayeron ante los Bucks de George Karl, Ray Allen, Glen Robinson y Sam Cassell y unos Nets finalistas, respectivamente. Su quinta temporada en la franquicia, la primera del equipo tras la mudanza a New Orleans (aún en el Este), supuso la no renovación de su contrato después de que, tras 47 victorias en Temporada Regular, los Sixers les dejaran fuera en la primera ronda de Playoffs. La oportunidad de volver a un banquillo le llegó pronto. Los Cleveland Cavaliers pensaron en él para guiar la carrera del joven Lebron James en sus primeros pasos en la NBA. Su capacidad de explotar a un jugador joven como Baron Davis rodeado de un equipo veterano fue su mejor aval para hacerse con el banquillo del equipo de Ohio. Su primera temporada no fue excesivamente brillante, con un récord de 37 victorias y 45 derrotas que les dejó fuera de Playoffs.

La temporada siguiente sería la explosión de la versión que hoy conocemos de Lebron James. Silas decidió que el de Akron dejara su tarea de "playmaker" y se convirtiera en un ejecutor. Aumentó su número de tiros, mejoró sus porcentajes, llegó hasta los 27 puntos por noche siendo el líder de la NBA en minutos jugados e incluso incrementó notablemente sus rebotes y asistencias. Tras un inicio de 30-21, después del parón del All-Star los Cavs cayeron en una racha negativa de 9 derrotas en 12 partidos que supusieron la destitución de Silas. Cleveland era el quinto clasificado en el Este y finalizaron la temporada novenos después de que Brendan Malone lograra 8 victorias en 18 partidos. Curiosamente la destitución de Silas se produjo apenas dos semanas después de que Dan Gilbert comprara la franquicia. Su mala química con los jugadores (Jeff McInnis o Eric Snow) produjo una salida que a Lebron James no le sorprendió en absoluto. Jim Parsons alegaba como motivo principal para su destitución que "Lebron is a passer first, and he became more of a shooter and that hurt our team. There was a lot of standing around watching Lebron". Curioso que desde estas palabras nada haya cambiado en el juego de James.

Tras 5 años y medio, Paul Silas recibe de nuevo la llamada de Michael Jordan para hacerse cargo del equipo (algo que estuvo a punto de ocurrir en 2007 con la salida de Sam Vincent). Para Jordan, Silas es un entrenador barato: conoce el equipo, vive en la ciudad, lleva tiempo sin entrenar y sin recibir ofertas... y de momento eficaz. El récord de Silas es de 15-13 desde que llegó al banco y el equipo es noveno y con claras opciones de ocupar puesto de Playoffs teniendo como pívots a Nazr Mohammed y Kwame Brown y como bases a D.J. Augustin y Shaun Livingston. Los Bobcats han anunciado la renovación por una temporada más de Paul Silas como entrenador, premio a un entrenador cuyos méritos no han sido valorados en su justa medida. La primera víctima de Lebron James en la NBA.

11 de febrero de 2011

El hombre que nos hizo soñar

Alejandro Díaz Triguero
La noticia saltaba poco antes del descanso del partido de cuartos de la Copa entre el Blancos de Rueda Valladolid y el Power Electronics Valencia. Sonaba a ciencia ficción, pero desgraciadamente también sonaba muy real. Jerry Sloan iba a dimitir como entrenador de los Utah Jazz y junto a él Phil Johnson, su asistente principal durante los 23 años que el mítico dorsal 4 de los Bulls pasó al frente de la franquicia de Salt Lake City. 

La situación en el equipo no era buena. La muerte del mítico propietario Larry H. Miller supuso que su hijo Greg  se hiciera cargo de la propiedad y decidiera ejercer política de ahorro económico. En Febrero del año pasado el General Manager Kevin O'Connor traspasaba a Ronnie Brewer a cambio de una primera ronda del Draft. Deron Williams y Carlos Boozer lanzaban el grito al cielo. En verano, tras una nueva derrota frente al eterno rival de Conferencia, Lakers, en Playoffs, salían del equipo el propio Boozer junto a Kyle Korver y Wesley Matthews. El proyecto de los Jazz perdía fuerza y la competitividad del equipo disminuía.

Esta temporada las tensiones en el equipo aumentaban. La mala racha de resultados del último mes y medio provocaba rumores acerca de una petición de traspaso por parte de la estrella, Deron Williams. Al parecer el base explicó a General Manager y propietario que no renovaría si continuaba Sloan. El pasado miércoles noche, en el descanso del partido entre Bulls y Jazz se produjo una fortísima discusión entre Sloan y Williams que terminó por empujar al mítico "coach" a tomar la decisión de dimitir. Las explicaciones en la rueda de prensa no hacían referencia a ningún motivo relacionado con los jugadores: "he tenido problemas con los jugadores desde que llegué a la Liga", argumentaba. "Me voy porque estoy agotado". Sus palabras entre lágrimas durante la rueda de prensa eran sinceras.

Jerry Sloan llevaba desde 1988 siendo entrenador jefe de los Jazz. Con él en el banco el equipo sólo faltó dos veces a su cita con los Playoffs y jugó dos finales de la NBA y varias finales de Conferencia. Jerry Sloan protagonizó junto a Chuck Daily el crecimiento de un estilo de juego que imperó en la NBA de los 90, el de las defensas férreas al límite del reglamento y los ataques controlados. Junto a Stockton y Malone sacaron brillo a una jugada, a priori sencilla, y que convirtieron en indefendible: el pick and roll. Supo sacar provecho de jugadores que nunca tuvieron la importancia que él les dio en la Liga. Hizo jugador de NBA a gente como Howard Eisley, Jeff Foster, Shandon Anderson o Adam Keefe, el cual fue pívot titular varios partidos de las finales del 98. Sólo su equipo de toda la vida, el equipo de su tierra, los Bulls de Jordan, Pippen y Jackson le apartó de la gloria de un anillo. Se retira Jerry Sloan como el entrenador con más victorias de la historia con un mismo equipo y el tercero en el cómputo general con más de 1200 victorias entre sus años en Jazz y Bulls. Un entrenador que supo adaptarse a los nuevos tiempos y pasó a entrenar a uno de los equipos que más puntos anotaba y que se marcha sin ningún título de Mejor Entrenador de la temporada (al contrario que Hubie Brown, Sam Mitchell o Mike Brown). La gente se pregunta a veces si la carrera de Malone sería lo mismo sin la de Stockton y viceversa, pero es más difícil pensar qué parte de culpa tiene el propio Sloan sobre la carrera de ambas leyendas. 

De momento Sloan no se marcha solo. Con él se va también Phil Johnson, el que durante dos décadas ha sido considerado como el mejor entrenador asistente de la NBA. Johnson es la imagen que siempre acompañó a Sloan, quien le sustituía temporalmente cuando éste era expulsado por técnicas o cuando se ausentaba por problemas personales, como la muerte de su esposa. Ambos llegaron juntos a Utah y se marchan juntos. Le sustituirá de momento Tyrone Corbin, un ex jugador de los Jazz (entre otros equipos) y que llevaba varios años como asistente y había sido pretendido por varios equipos este verano.

Se marcha Jerry Sloan como el hombre que hizo de los Jazz uno de los mejores equipos de los 90 en la NBA. Un entrenador que ha batido auténticos récords de permanencia en un banquillo profesional estadounidense. El hombre que hizo soñar a un estado entero con que el equipo de la ciudad más pequeña de la NBA pudiera coronarse como el mejor equipo del mundo, de lo que sólo le separó un equipo de leyenda. Unos Bulls donde se hizo mito como jugador, donde comenzó como entrenador y ante el equipo contra el que ha dirigido su último partido NBA, el equipo donde juega Boozer, Korver y Brewer. Esperemos que tanto a Sloan como a Johnson los Jazz les homenajeen como deben, pero de momento se hará muy difícil ver el banquillo del equipo sin él. Hasta siempre, entrenadores. Y gracias por los recuerdos.


9 de febrero de 2011

El nuevo convenio colectivo, el "one-and-done" y Daniel Orton

Alejandro Díaz Triguero
Como es sabido por todos, patronal y sindicato de jugadores negocian a lo largo de esta temporada NBA la firma un nuevo convenio colectivo. En los tiempos de crisis que corren la principal reclamación por parte de los propietarios es la de disminuir los salarios de los jugadores. Hoy día son pocas las franquicias que no sufran pérdidas al final de cada curso, hecho que ellos mismos han podido alimentar con la firma de contratos sobrevalorados a determinados jugadores, como los casos de Amir Johnson o Wesley Matthews. Otro de los frentes abiertos por parte de los jugadores es la eliminación de la restricción de edad para el ingreso en la NBA (hoy día 19 años cumplidos para el primer partido de temporada), algo a lo que incluso la NBA ha hecho referencia en términos opuestos, es decir, ampliar dicha edad.

El debate surge de manera paralela en la NCAA, liga que ejerce de granero de jugadores para la NBA, en la que se sufre la cada vez mayor fuga de talentos rumbo al profesionalismo. Un vistazo al último Draft nos desvela que hasta tres jugadores fueron seleccionados tras su año freshman en las cinco primeras posiciones (Wall, Favors y Cousins) y que, sin embargo, el equipo que se proclamó campeón, Duke, contaba entre sus jugadores más destacados con dos seniors (Zoubek y Scheyer) y dos juniors (Smith y Singler) que además decidieron continuar un año más en el equipo y aspiran a repetir título. 

Para esta temporada la situación parece ser similar: Kyrie Irving (Duke), Jared Sullinger (Ohio State), Perry Jones (Baylor) o Terrence Jones (Kentucky) suenan para ocupar las primeras posiciones del Draft tras efectuar el famoso "one-and-done" ("uno y hecho") y con muchas carencias que pulir. El año pasado John Calipari se jactaba públicamente del orgullo que para un entrenador como él suponía que cinco de tus jugadores salieran elegidos en primera ronda del Draft, cuatro de ellos tras su temporada Freshman. De esta manera el polémico entrenador actuaba como reclutador una vez más, pues hacía un llamamiento claro a los jugadores en edad de instituto: "si vienes conmigo, en un año estás en NBA", algo que al parecer han entendido bien Terrence Jones o Brandon Knight. Eso sí, con ese sistema nadie le asegura a ninguno de estos jugadores un título (los Wildcats cayeron el año pasado en Finales Regionales frente a West Virginia).

Uno de los jugadores que la temporada pasada decidió dar el salto prepaturamente tras jugar para Calipari fue Daniel Orton. El pívot natural de Oklahoma City (de enorme parecido físico con Russell Westbrook, al menos a mi parecer) recibió los cantos de sirena desde la NBA en forma de elección como Lottery Pick (14 primeras elecciones), por lo que el chaval lo vio claro. Orton, que fue un reclutamiento de Billy Gillespie, anterior entrenador de Kentucky, dudó seriamente si mantener su palabra a los Wildcats tras la llegada de John Calipari y, de su mano, el mejor pívot en edad de instituto del país, DeMarcus Cousins. Orton supondría que su importancia en el equipo disminuiría y quedaría relegado a la posición de pívot suplente, como efectivamente sucedió, pero finalmente decidió mantener su palabra a la Universidad. Sus promedios esa temporada fueron de 3'4 puntos, 3'3 rebotes y 1'4 tapones en 13 minutos de media. El jugador se perdió su último año de instituto por una lesión de rodilla, lesión que no fue curada debidamente y que hoy día le mantiene alejado de las canchas (dos partidos en Liga de Desarrollo) tras haber sido seleccionado por los Magic en la posición número 29 del Draft, muy lejos de las posiciones de lotería que él mismo preveía. Parece que su elección de saltar a la NBA de momento no le ha salido todo lo bien que debiera-

¿Debe mantenerse, o incluso ampliarse, la edad mínima para jugar en NBA y de esa manera proteger la calidad del baloncesto e incluso de la propia liga? ¿O, por el contrario, no debe ponerse límites a jugadores que en su mayoría pertenecen a familias con pocos recursos económicos? Personalmente, soy más partidario de la primera opción que la segunda. Casos como el de Daniel Orton demuestran que la mayoría de jugadores no están preparados para las exigencias del profesionalismo y se pierden grandes proyectos de jugadores. Otros, como Derrick Rose, Tyreke Evans o John Wall, reclutamientos de Calipari también, ya en su primer año en la Universidad demuestran que están listos para el salto. También, sin embargo, se está cayendo peligrosamente en que se produzcan casos como el de Jeremy Tyler. Los jugadores lo tienen claro. Y Daniel Orton también lo tuvo en su momento. El jugador, cuya madre falleció durante su año senior en el instituto a causa de lupus, lo tuvo claro cuando le preguntaron si se decidía a dar el salto a profesionales: "In the world, there's only one color that matters, and that's green. More than anything, it's money" ("En el mundo, sólo hay un color que importa, y es el verde. Más que nada, es dinero").

2 de febrero de 2011

All-Star Game: los suplentes

Alejandro Díaz Triguero
Falta poco más de 24 horas para que se decidan, entre otras cosas, los suplentes para el Partido de las Estrellas de la NBA que se disputará este año en Los Ángeles. Ya se decidieron los titulares, como es tradición, por votación popular y hay poco que discutir. En el Este Derrick Rose y Amaré Stoudemire se impusieron en la recta final a los Celtics Rajon Rondo y Kevin Garnett, justicia total puesto que hablamos de dos de los máximos aspirantes al premio de Jugador Más Valioso de la temporada. El resto de titulares son los habituales de este tipo de eventos: Lebron James, Dwayne Wade y Dwight Howard. En la Conferencia Oeste finalmente Pau Gasol quedó fuera de los dos "forwards" más votados y cedió su puesto a Carmelo Anthony (a la espera de que se decida su futuro o no antes del fin de semana del 18,19 y 20 de Febrero. Kevin Durant, Kobe Bryant y Chris Paul ocupan el resto de puestos entre los cinco más votados, al igual que el lesionado Yao Ming, que obviamente no jugará el partido (aunque se le contará como presencia en su historial) y que también obviamente mientras esté en la lista como elegible saldrá entre los más votados.

El siguiente paso es elegir, por parte de los entrenadores de cada Conferencia, a los suplentes para el partido. El procedimiento es elegir a dos jugadores para las posiciones de "guards", dos para las de "forwards", una para las de "center" y dos "wild cards", jugadores que podrán ocupar cualquier posición. Hay que recordar que las posiciones por las que se elijan a los suplentes no tienen por qué coincidir con la que ocupen  en la lista de votaciones. Ahora voy a comentar quién debe ocupar estas posiciones en mi opinión en Los Ángeles:

- ESTE

Guards (bases y escoltas): creo que por cómo se está desarrollando la temporada, tanto Rajon Rondo (10'6 pts, 12'5 asist y 2'46 robos) como Ray Allen (17'3 pts, 50'8% TC y 45'8% T3) deben ser fijos en el equipo del Este. Ambos son piezas claves del mejor equipo de su Conferencia y en el caso de Allen, nunca sabemos si el año que viene volverá a estar a este nivel. A tenido actuaciones sensacionales y está jugando su mejor baloncesto de los últimos tres años.

Forwards (aleros y ala-pívots): por motivos similares a los de Rondo y Allen, Kevin Garnett (15 pts, 8'9 rebs y 53'3% TC,31-8 de récord de Boston con él, 6-3 sin él)  y Paul Pierce (19'1 pts, 51'2% TC y 42% T3) merecen presencia en el equipo de la Conferencia Atlántica. Sin Garnett los Celtics bajan prestaciones defensivas y pierden partidos; Pierce es el alma del equipo y los gana.

Center (pívot): Al Horford. El quinto mejor equipo del Este merece una presencia fija y los números de Horford (16'2 pts, 9'8 rebs) mejoran los de la temporada pasada, cuando ya fue seleccionado. Sería lo más justo.

Wild Cards: hay que premiar la temporada de Atlanta, Chicago y New York, por lo que los dos jugadores deberían salir de estos equipos. Pienso que lo merecen tanto Joe Johnson, Carlos Boozer o Raymond Felton. También sería justa la presencia de Bogut, Granger, Stephen Jackson, Brook Lopez o incluso Andrea Bargnani. En mi opinión, serían Boozer (19'2 pts, 10'2 rebs, 22-7 de Bulls con él, 11-7 sin él) por su gran  influencia en la racha de victorias y récord actual de Bulls,  y Raymond Felton (17'2 pts, 8'9 asist, 42'2% TC), clave en la marcha de los Knicks y sorprendiendo en porcentajes de tiros.

Finalmente serán: Rondo, Johnson, Pierce, Garnett, Horford, Bosh y Felton.

- OESTE

Guards (bases y escoltas): siempre he sido partidario de premiar a los equipos con mejores récords, por lo que aquí habría que decantarse por un Spur (Ginobili o Parker). Los dos lo merecen, pero tal vez la recuperación física de Ginobili (18'8 pts, 4'8 asist) tenga más incidencia en la mejora de los Spurs. El otro puesto tiene que ser para Deron Williams (21'9 pts, 9'4 asist), que a pesar de la mala racha reciente de los Jazz ha sido el base de mejores prestaciones los dos primeros meses de competición. 

Forwards (aleros y ala-pívots): indudablemente Blake Griffin debe estar entre los reservas. No sólo por espectacularidad, sino también por prestaciones (22'8 pts,12'7 rebs, 51'8% TC) en un equipo que está en alza. Dirk Nowitzki (23'1 pts, 52'2% TC y 40'8% T3) debe ser otro fijo en la cita de Los Ángeles.

Center (pívot): ante la falta de un pívot de prestaciones decentes, la opción de Pau Gasol es la mejor colocada. A pesar de que su rendimiento reciente tal vez no sea lo óptimo ni lo esperado, no hay que olvidar que Gasol es el segundo máximo anotador y máximo reboteador del segundo mejor equipo del Oeste y sus números (18'4pts, 10'6 rebs, 3'7 asist) son mejores que algunos jugadores que se consideran casi como fijos (Garnett, Bosh o Holford).

Wild Cards: el rendimiento de LaMarcus Aldridge esta temporada (21'4 pts, 9 rebs) y más aún sin Brandon Roy, manteniendo a los Blazers en puestos de Playoffs a pesar de las lesiones, merece un premio. Los Suns serían peores equipos si no fuera por los 17 puntos y 11 asistencias de Steve Nash, lanzando por encima del 52% en tiros de campo y del 40% en triples. Hay que premiar el talento.

Finalmente serán: Westbrook, Ginobili, Gasol, Nowitzki, Williams, Griffin y Love.

Posteriormente la NBA decidirá quién sustituye a Yao Ming en el equipo (no necesariamente como titular). Pienso que debería ser o Kevin Love o Tim Duncan, pero creo que la NBA optará por Monta Ellis. El jueves se irá decidiendo.

PD: me gustaría que fueran All-Star Kevin Love, Monta Ellis y Zach Randolph, pero en el Oeste no hay sitio para todos.

PD2: pienso que la NBA debería obligar la presencia de Shaquille O'Neal, Tim Duncan y Steve Nash en este evento. Son leyenda viva de la historia del baloncesto.

PD3: la ausencia de actualización en el blog es demasiado prolongada, no deseada y obligada por los exámenes. Espero ser más regular lo antes posible.

Para ponerse la piel de gallina

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