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27 de septiembre de 2011

La lucha por el recuerdo

Alejandro Díaz Triguero
El pasado día 21 se celebró el "Día Internacional contra el Alzheimer", una enfermedad que afecta a unos 15 millones de personas en el Mundo, siendo la cuarta causa de muerte más común entre las personas mayores de 65 años. Probablemente el Alzheimer, que elimina paulatinamente la memoria por la desaparición de las neuronas, tenga más consecuencias para el familiar o persona allegada que para el propio enfermo. Esta enfermedad, para la que no existe de momento cura de ningún tipo y es muy difícil de diagnosticar, suele llevarse a esa persona tras una media de 15 años de sufrimiento y pérdida lenta de actividad cerebral.

El 23 de Agosto Pat Summit anunciaba que padecía de Alzheimer en su tipología de demencia. Posiblemente su nombre no suene a la mayor parte de los aficionados al baloncesto, especialmente en Europa, a pesar de que se trata de la entrenadora universitaria con mayor número de victorias en la historia de la NCAA, ya sea hombre o mujer, acumulando un récord de 1037 victorias y 196 derrotas (84'1%). Después de varios meses en los que sufría pérdidas de memoria, el momento clave llegó cuando, en un final de partido, se quedó en blanco a la hora de preparar un ataque. Su asistente tuvo que salir en su ayuda.

Pat Summit llegó al banquillo del equipo femenino de la Universidad de Tennessee en 1974 como asistente y esa misma temporada logró acceder al puesto de entrenadora jefa, trabajo que no ha dejado de ocupar en los últimos 37 años. Además, como jugadora logró el Oro Olímpico en Montreal 76, los primeros Juegos Olímpicos en los que existía torneo femenino, y entrenó a la Selección Americana que logró el oro en Los Ángeles 84. En todas sus temporadas al frente de las Lady Vols (como se conoce al equipo), Summit ha logrado 8 títulos nacionales (6 en 12 años) y ha sido designada como mejor entrenadora del año en 7 ocasiones, además de ser designada como la mejor entrenadora de baloncesto del Siglo XX a nivel Universitario.

Independientemente de su excelso currículum, la notoriedad reside en que Summit ha decidido que este año entrenará a las Lady Vols, a pesar de que los médicos lo desaconsejan. El estrés y la ansiedad que provoca la competición puede acelerar los síntomas y los efectos de la enfermedad, además de provocar en ella misma cambios de humor y déficit de atención en determinados momentos. A pesar de todo, Summit ha reiterado su compromiso a la afición y a la directiva de la Universidad, que en el año 2009 le otorgó una extensión de contrato por valor de 1'4 millones de dólares anuales.


Posiblemente la actitud de Pat sea vista desde el exterior como egoísta. Para una persona que lo ha dado todo por el deporte, que ha conseguido todo lo que un entrenador puede alcanzar, estos años tal vez sean para dedicarlos a su familia, a su hijo Tyler. Posiblemente Summit, que conocía su diagnóstico 3 meses antes de hacerlo público, pudo llegar a tener contacto con Dean Smith, el que fuera entrenador de la Universidad de North Carolina hasta 1997, también enfermo de Alzheimer. Los que han hablado con Smith en los últimos meses afirman que cada vez recuerda menos de su exitosa carrera en los banquillos (como explicó Miguel Ángel Paniagua en su última columna para Solobasket, hace ya más de un año). Cuando se da esta situación, en la que notas que tienes tanto por enseñar y tanto por transmitirle a los demás, debe ser duro admitir que tal vez llegue un momento en que no seas capaz de recordar ni siquiera quién eres. Pat Summit seguro que quiere agarrarse al último trozo de astilla que quede de ese hogar que todos tenemos llamado "recuerdos", una vez se haya derrumbado del todo. Aunque ella no lo sepa, sus recuerdos no se perderán nunca, porque al igual que Dean Smith, nadie les olvidará a ellos y lo que lograron.


18 de septiembre de 2011

Que amanezca también en Londres

Alejandro Díaz Triguero
Juan Carlos Navarro reía junto al podium del Kaunas Arena con el trofeo de MVP del torneo y de miembro del mejor equipo del campeonato. Tras promediar más de 29 puntos en los tres partidos de la fase decisiva del torneo, todos los ojos se clavaban en él como estandarte de este nuevo oro del baloncesto español. Pero fue Felipe Reyes el encargado de recoger el trofeo de Campeones de Europa, un gesto hacia uno de los emblemas de esta generación dorada que perdió a su padre unos días antes del inicio del Torneo. Posiblemente su imagen levantando el trofeo tras disputar sólo el último minuto del partido da muestras de lo que debe suponer Lituania 2011 para esta generación.

Desde que en 2001 los juniors de oro debutaran en un Eurobasket (Raúl López y Juan Carlos Navarro ya habían sido llamados para Sidney), el balance español es de 6 semifinales consecutivas (más la de 1999) y de 5 medallas, unidas al oro mundial y la plata olímpica de Pekín. El único tropiezo lo supuso un triple a 8 metros en el último suspiro ante Serbia. Un tropiezo. Pero de aquella generación de los Júniors de Oro ya cada vez van quedando menos. Posiblemente la cita olímpica de Londres sea la última que el grueso de esta generación dispute, ya que se antoja difícil que nombres como Felipe Reyes puedan estar más allá del próximo verano. Lo de Navarro y Gasol es decisión únicamente suya. 

La Selección española una vez más ha realizado un torneo de menos a más, sintiéndose a gusto cuando premiaba ganar partidos y con un único tropiezo derivado de un último cuarto ante Turquía en el que se anotaron 2 puntos, algo posiblemente irrepetible. Las dudas nunca se disipan, especialmente las referidas al rebote defensivo o la defensa del bloqueo y continuación, pero se compensan con la intensidad de jugadores como Ibaka (mucho debe mejorar Mirotic) o una versión mejorada por McMillan de Rudy Fernández, presente en el robo, el rebote y el tapón. El único pero ha sido el bajo rendimiento de jugadores que se antojan esenciales en el presente y futuro del equipo, como Ricky Rubio o Sergio Llull, a los que se les espera y que seguro llegarán.

Y hay que recordar que esta selección ha visto cómo 3 jugadores campeones del Mundo y subcampeones olímpicos la abandonaban de manera voluntaria (al menos dos de ellos no hubieran estado igualmente). La continuidad del bloque es cierta, pues se sigue venciendo en categorías inferiores, pero sigue quedando la sensación de que será difícil repetir estos logros cuando falten Pau Gasol y Navarro. Por eso la cita de Londres debe tomarse desde los jugadores como una oportunidad única de hacer historia y demostrar que se está a la altura de las mejores generaciones del baloncesto mundial. Si en Lituania el canto de los jugadores era el "¡Todos los días sale el Sol, Felipón!", que el próximo verano vuelva a salir, que tarde en esconderse. Y que Andrés Montes lo siga disfrutando donde esté, que este es un equipo de jugones.


Para ponerse la piel de gallina

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