Interludio: Cuadernos de Basket

3 de febrero de 2012
En primer lugar, discúlpeseme la ausencia prolongada en este espacio por motivos de urgencia. El tiempo no abunda en mis días y el poco que se dispone se encara a otros menesteres, no más importantes, pero que sí requieren de más atención. Segundo, espero se me permita un pequeño hueco para el autobombo y los minutos y segundos necesarios para atenderlo. Creo que merece la pena.

Desde hace unos meses se viene gestando a través de correos electrónicos y algunas copas en alguna cervecería madrileña, un proyecto de revista que, por fin, verá la luz en breve. Se trata de "Cuadernos de Basket", una locura imaginada por algunos enfermos de esto de la canasta y las palabras, unos junta-letras que, a falta de no podernos ganar la vida metiendo canastas, las contamos.

Porque "Cuadernos de Basket" nace con el único pretexto de mostrar en blanco sobre negro (y no es una fotografía del mate de Griffin sobre Perkins), las historias que nunca han sido debidamente tratadas en los grandes medios. Se quiere plasmar a los ganadores y los perdedores, los mediáticos y los olvidados, los queridos y los odiados, en una selección de textos de 15 periodistas, entre los que humildemente se encuentra quien escribe estas palabras. Un grupo de periodistas que, por orden alfabético, forma esta plantilla: Roberto Arrillaga, Matías Castañón, Alberto de Roa, Alberto Escalante, Iván Fernández, Javier Gancedo, Sergio García-Ronrás, Juan Carlos Garnica, Juanan Hinojo, Darío Ojeda, Antonio Rodríguez, Máximo J. Tobias, Gonzalo Vázquez y el ideólogo de todo esto, Lartaun de Azumendi, quien dirige este barco con rumbo fijo a allá donde el viento del lector esté dispuesto a llevarnos.

Se trata por tanto del proyecto que siempre quisimos que existiera, pero que nadie se atrevió a preguntar cómo ni cuándo. Partiendo de una presentación cuidada, lejos de la revista al uso de papel de brillo y grabas, sino apostando por la calidad, el lomo cosido y el texto por bandera, sin imágenes salvo aquella que se pueda requerir estrictamente necesaria. La temática de los textos prioriza los histórico a lo actual y abarca todo tipo de baloncestos, desde ABA y NBA al baloncesto de selecciones o el FIBA, partiendo desde lo que roza el nacimiento del deporte a temas aún vivos en el tiempo. Y lo más importante, se apuesta por el papel como medio único, aún a riesgo de parecer salvadores de un formato que mucha gente da por muerto, pero que este proyecto ve como indispensable para satisfacer el espíritu de Cuadernos. 

Con esto, el número 1 de la revista estará disponible para su compra vía web desde el 4 de Febrero, con medio de pago vía transferencia bancaria o PayPal. La revista, de tirada trimestral, cuenta con 240 páginas de baloncesto y costará 9'90€ la unidad o 33€ en caso de suscripción para 4 números. 

A continuación, os dejo la portada del número 1 de la revista, donde podréis ver alguno de los temas que se publicarán, aunque habrá otros como el breve paso del Dr. J por los Hawks, qué ha sido de los otros juniors de oro, el milagro de los Tall-Blacks del Mundial de Indianapolis o el baloncesto en la España de la Guerra Civil. 


Espero se me disculpe este ejercicio "spamístico" y os invito a compartir este secreto entre aquellos que creáis que disfrutarían leyéndolo.

Seguimos.

PD: podéis seguir a "Cuadernos de Basket" en Twitter o Facebook.

Reconstrucción acelerada en Utah

23 de diciembre de 2011
Hace unos días hablaba sobre el proceso de reconstrucción en movimiento que estaban llevando a cabo Lakers y hoy toca de uno que parece haber terminado por completo, sólo a falta de mejorar año a año las piezas.

El proceso de reconstrucción que ha llevado a cabo Kevin O'Connor puede parecer ejemplar por la celeridad con la que se ha producido, pero no hay que olvidar que estamos hablando de una reconstrucción forzada por la propia situación institucional de la franquicia, en parte explicada en un post anterior. En Febrero de 2009 fallece Larry H. Miller, el mítico propietario de los Jazz desde mediados de los 80. Con fama de ser un propietario tacaño, sus últimos años de vida le habían hecho aflojar un poco sus intereses puramente económicos y el equipo supo recomponerse rápidamente de la retirada y salida de Stockton y Malone, jugando las Finales de Conferencia en 2007, apenas cuatro temporadas después de la marcha de los dos emblemas. Con su muerte, la propiedad recae en su viuda, que delega en el mayor de sus cinco hijos, Greg, que inmediatamente decide realizar recortes salariales en la plantilla.

Con ella llega la primera salida importante de la franquicia y el desencadenante de la situación actual. Pocos días antes de la muerte de Larry H. Miller, los Jazz traspasan a Ronnie Brewer a cambio de una segunda ronda del Draft a Memphis con la intención de reducir masa salarial en una plantilla que llevaba varios años instalada por encima del límite, a pesar de que el jugador aún se encontraba bajo contrato de rookie. La salida de Brewer, más allá de los costes deportivos, supone la primera crisis en la relación persona de Jerry Sloan y Kevin O'Connor, General Manager. Además, el vestuario perdía a uno de sus líderes, lo cual se tradujo en el malestar de las principales estrellas, Deron Williams y Carlos Boozer. En el verano de 2010 el equipo perdía en el mercado de Agentes Libres a Carlos Boozer y Kyle Korver rumbo a Chicago (por quien también firmaría Brewer) y la temporada empieza con un Williams peleado con directiva y entrenador. Una  de tantas crisis entre el base y Sloan acaba con la dimisión de éste y Phil Johnson y la dirección del equipo en manos de un entrenador sin experiencia en la Liga pero con gran arraigo en la franquicia por sus años de jugador, Tyrone Corbin.

De esta forma Kevin O'Connor decide emprender una reconstrucción drástica, viendo que sin Sloan y con la plantilla actual el equipo estaba a muchos escalones de la élite de la Conferencia. Por lo tanto y tras la, entonces reciente, resolución del Melo-Drama, se traspasa a Deron Williams antes de que pudiera perderse en el verano de 2012 o en un traspaso anterior con menores ganancias. Se cubre la posición perdida con un base joven y con pasado All-Star, Devin Harris, y con un rookie con potencial, número 3 del Draft de 2010 y de corte defensivo, muy del estilo tradicional en Salt Lake City, Derrick Favors. Llega junto a ellos una elección de primera ronda para 2011. En el Draft de 2010 se había elegido a Gordon Hayward con la elección de Nueva York (nº 9). Para la ceremonia de este año por tanto le correspondían dos elecciones dentro de los puestos de lotería, con los que se eligieron a Enes Kanter (3) y Alec Burks (12).


No se ha ejercido la renovación de Andrei Kirilenko, el miembro de la plantilla que más años llevaba (desde 2001), por lo que se libraban de un contrato por encima de los 15 millones de dólares. La plantilla quedaba configurada de la siguiente manera: Devin Harris, Earl Watson y Jamar Tinsley como bases; Alec Burks y Raja Bell como escoltas; Gordon Hayward, C.J.Miles, Josh Howard y Jeremy Evans como aleros; Paul Millsap, Al Jefferson y Derrick Favors como ala-pívots y Enes Kanter y Mehmet Okur como pívots. Ayer se anunció el traspaso de Okur a New Jersey Nets. La franquicia era bastante reacia al traspaso, ya que Okur es un jugador muy querido en la organización, platilla y ciudad, pero los Nets, en su desesperación por la baja de Brook Lopez, ponían sobre la mesa una carta clave: una Trade Exception de 8 millones de dólares sin límite temporal para usarla. Esto libra al equipo de un salario de 10 millones de euros para fichar en el verano de 2012, además de 8 millones de dólares para poder lograr algún jugador joven con el que rellenar el equipo, especialmente para el puesto de escolta.

La salida de Okur tiene consecuencias directas sobre dos jugadores: Favors y Kanter. El primero asumirá más minutos y ayudará en su desarrollo, además de que podrá ser probado en el puesto de Center. Para el pívot turco las consecuencias deportivas son similares, si bien es cierto que tanto Corbin como O'Connor habían depositado en Okur toda la responsabilidad de guiar a Kanter en su primer año en la liga, ayudándolo en lo máximo posible con su juego y ejerciendo de anfitrión en una ciudad con fama de ser poco agradable, especialmente en jugadores extranjeros. Así pues el equipo junta a cuatro elecciones altas de dos Drafts consecutivos (los nº 3 y 9 de 2010 y el 3 y 12 de 2011) y sólo se mantienen en plantilla dos jugadores que fueron finalistas de Conferencia en 2007, Millsap y Miles, que eran rookie y jugador de segundo año entonces. El propio Millsap (7 millones este año) y Jefferson (14 millones) tienen el cartel de transferibles, lo que no debería evitar que para la temporada 2013-14 sólo se tengan comprometidos los contratos de los cuatro jóvenes. 

Por lo tanto tanto plantilla como aficionados tienen asumido que este año se tocará fondo. El equipo estará entre los 5 peores récords de la temporada (salvo sorpresa mayúscula) y se aseguraría por tanto una elección alta en uno de los Drafts con mayor nivel de los últimos años. Además se dispone de espacio salarial para ir a por algún buen agente libre en verano y 8 millones de la trade exception por usar, junto al valor en el mercado de Al Jefferson, todo ello en búsqueda de un escolta anotador y un base. A todo esto habría que unirle que durante unos años se dispondrá de elecciones en puesto de lotería para seguir reforzando el equipo. El espejo es Seattle/Oklahoma City y a partir de ahí se ha construido una plantilla joven y de progreso para devolver lo antes posible al equipo a la élite de la NBA.

Reconstrucción en movimiento. ¿Hacia atrás?

11 de diciembre de 2011
"Lo que tenga que pasar, que pase rápido" declaraba Pau Gasol tras su primera rueda de prensa esta temporada, aún como jugador de Lakers. Mientras se escriben estas líneas, el español sigue formando parte de la franquicia californiana. Puede que cuando se lean, ya no. 

No hay que engañarse, este es el traspaso de Chris Paul, no el de Pau Gasol o el de cualquier otro jugador. La directiva ha creído necesaria realizar una reconstrucción y ha optado por hacerse con el base de los Hornets, a sabiendas que éste y la NBA (propietaria de la franquicia) eran conscientes que no continuaría en la ciudad de Louisiana más allá de Junio de 2012, fecha en que se convertiría en Agente Libre. Sin embargo, las reconstrucciones tienen lugar cuando una franquicia aparenta al menos haber tocado fondo. ¿Lo hizo Lakers cayendo en 2ª Ronda de Playoffs ante Dallas Mavericks, a la poste campeones? En mi opinión, rotundamente no. Podríamos hablar por tanto de lo que en Estados Unidos llaman "Rebuilding in motion", una reconstrucción en movimiento. Algo que permita no llegar a tocar fondo y continuar siendo competitivos. El movimiento, en ocasiones, no siempre significa avance.

Jim Buss, hijo del mítico Jerry Buss, deja clara sus intenciones con el intento de traspaso de Chris Paul: "nadie es imprescindible, salvo Kobe". Los jugadores que queden en la franquicia sabrán que siguen ahí por dos razones: su propio equipo no los consideraba valiosos y porque hay que cubrir plazas en la plantilla. La salida de dos jugadores como Lamar Odom (14'4 pts, 8'7 rebs y 3 asistencias) y Pau Gasol (18'8 pts, 10'2 rebs y 3'3 asistencias) a cambio de Chris Paul (15'9 pts, 9'8 asistencias y 2'4 rebotes) y posiblemente Emeka Okafor, parece responder a una necesidad de rejuvenecer plantilla y cubrir una posición deficitaria en el equipo, sobretodo una vez abandonado el barco Phil Jackson y con él el triángulo ofensivo que rehusaba de bases con mando en ataque. Pero también implica una segunda lectura: o Andrew Bynum ocupa el papel que ejercían Gasol y en menor medida, Odom, o llega Dwight Howard. Lo primero resulta difícil (casi imposible) de creer. Lo segundo, tras la supuesta petición de salida del jugador hacia Nets, también. Sin Howard, la llegada de Chris Paul supone un paso atrás en esa reconstrucción.

Paul es una estrella de la Liga, posiblemente el mejor base junto a Deron Williams de la competición, pero su salida a cambio de dos jugadores claves en las últimas cuatro temporadas, donde se han logrado dos anillos y una final más, no parece la decisión acertada. Si se juntan Kobe, Paul y Howard parece que se logra aumentar las posibilidades de éxito. Tres variables distintas de ataque, mejora defensiva y jugadores que no se solapan, al menos sobre la pista. Sin Howard, la formula está falta de una variable. Incompleta. Y al menos hasta a día de hoy, la opción de mantener en plantilla a Gasol y Odom sí resultó.

Lakers se encuentra ahora en la tesitura de comenzar una reconstrucción que puede quedar mutilada por la no llegada de Howard y la no llegada de progresión de Bynum. O abortar toda opción de cambios y comenzar la temporada con la plantilla actual, con un Pau Gasol profesional y un Odom contestatario, expectantes a cada paso por los pasillos del Staples temiendo la llegada por detrás de Buss, Kupchak o Bryant.

Comienza la NCAA

7 de noviembre de 2011
Mientras unos cuántos multimillonarios se pelean en algún hotel de Nueva York sobre dónde irán los beneficios que genera la NBA, el otro baloncesto americano, el que más seguimiento produce y más personas lleva a las canchas, echa a rodar esta misma noche. La NCAA, la competición universitario, da comienzo una temporada tras un verano en el que las noticias han rondado más acerca de los futuros cambios en la confección de las Conferencias, especialmente las Majors, las más importante, donde ya se han anunciado algunos cambios en el futuro. 

En lo puramente deportivo, la Division I de la NCAA parte con un clarísimo candidato al título el primer fin de semana de Abril, los Tar Heels de North Carolina. Entrenados por Roy Williams, el equipo de Chaper Hill cuenta con algunos de los principales candidatos a Jugador del Año, como Harrison Barnes, un alero de exquisita técnica individual, elegante y aspirante a número 1 del Draft a poco que demuestre el nivel mostrado en la segunda mitad de la temporada pasada. Tyller Zeller, pívot blanco de último año, forma junto a John Henson la que a priori parece la mejor pareja interior del campeonato, más aún si le añadimos a James McAddo, el sobrino del mítico pívot que también fuera estrella de los Tar Heels. Kendall Marshall, Reggie Bullock, P. J. Hairston, Dexter Strickland... todo lo que no sea una victoria de North Carolina suena a sorpresa.

En el segundo grupo de candidatos parecen asomarse los actuales campeones, Connecticut, con la incorporación de Andre Drummond y la mejora de Napiez y Jeremy Lamb, junto al oficio de Oriakhi, parece que pueden hacer olvidar a Kemba Walker. Junto a los Huskies aparecen también los Buckeyes de Ohio State, que a pesar de haber perdido a dos piezas claves como eran Lighty y Diebler mantienen a Jared Sullinger como absoluta estrella. Otro candidato a copar los puestos altos del próximo Draft y al que esta segunda temporada en la Universidad le ayudará mucho a pulir los defectos que aún arrastraba en su juego como freshman. Duke, con una de las sensaciones, Austin Rivers (al que hay que darle tiempo para ver su mejor versión) o Syracuse son otras de las posibles opciones a UNC.


Pero si hay un equipo y un programa que se encuentra ante una reválida son los Wildcats de Kentucky. El proyecto Calipari debe hacer ver que no sólo sirve para colocar jugadores en la Primera Ronda del Draft si no también para ganar títulos. El año pasado llegaron a la Final Four, la tercera con tres equipos distintos para Calipari (aunque las de Massachussets y Memphis quedan anuladas por irregularidades), pero el equipo dejó muestras de falta de cohesión. Normal, ya que cada año Kentucky pierde a sus mejores jugadores y su puesto lo ocupan jugadores de primer año, con lo que ello supone para el juego en equipo. Son los que mejor han reclutado esta temporada, con Anthony Davis, Marquis Teague, Michael Gilchrist o Kyle Wiltjer, a los que hay que unirles a un Terrence Jones que parece estar a un nivel altísimo. Tienen más que responder que nadie.

Esta noche tendremos los primeros partidos de la temporada, donde entran en acción universidades como Arizona o St. John's, pero será el próximo viernes cuando dé inicio la noche mágica del baloncesto universitario, con los grandes programas entrando en liza, incluyendo un North Carolina-Michigan St. que se disputará sobre un portaaviones. Una competición donde cada partido es especial, donde las canchas siempre están llenas y donde el 90% de sus jugadores nunca llegarán a ganar ni una décima parte de las sobras por las que jugadores y propietarios NBA se pelean.

PD: ¿Butler? A priori, tras las salidas de Mack y Howard parece que Andrew Smith gana importancia y Ronald Nored ejercerá de líder. A priori, deberán luchar mucho por ganar su Conferencia. Pero con Brad Stevens cualquier cosa es posible.

PD2: para un mejor seguimiento de la temporada NCAA recomiendo descargar la guía que desde Basket Americano han preparado y en la que he tenido el placer de participar.

Y ya hace dos años...

16 de octubre de 2011
Cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Parece que fue ayer cuando narraba aquel triple de Jordan a los que sólo unos pocos aficionados a los Jazz nos dolió y que sólo el tiempo nos ha hecho ver que es un trozo de la historia de este deporte. Supongo que como muchos asocio esa suspensión perfecta a una voz, a una narración perfecta que sólo podía ser obra suya, como aquella canasta sólo podía ser obra de Jordan. Hoy se cumplen dos años de la muerte de Andrés Montes y, lejos de perderse en la memoria, su recuerdo se encuentra más vivo que nunca.

Porque resulta que muchos de los que entonces le criticaban ahora andarán escondidos o incluso se sumarán al recuerdo y la memoria. Basta recordar alguna de sus frases o uno de sus apodos para intentar hacer pensar a los demás que eras uno de los muchísimos fans que tenía por toda España. Lo peor es que él murió pensando que no era así, que la proporción era mucho más favorable para los críticos. O es eso, o los que le admirábamos no supimos hacer tanto ruido entonces. Tal vez por eso llevamos dos años pronunciándonos cada vez que una retransmisión se hace aburrida y monótona. Y por desgracia ocurre tantas veces...

Porque para una generación (entre la que me incluyo) la NBA se asocia a la pareja Montes y Daimiel, que trascendía más allá de lo propiamente baloncestístico. No paro de pensar cómo habría transcurrido una de esas conversaciones de madrugada, en cualquier tiempo muerto de cualquier partido que en otra situación nos habría mandado a la cama. Llevo meses imaginando cómo Andrés Montes habría afrontado ese affaire entre Glen Rice y Sarah Palín en los años de Wolverine del ex-marido de Cristy (la de "María Cristina me quiere gobernar"). Él era capaz de mantenerte despierto cuando esos que ahora luchan por unas migajas de millones de dólares más no lo hacían. 

Y ahora resulta que él no sabía narrar. Que se equivocaba con frecuencia, que era histriónico, que te hacía andar como loco buscando el mando a distancia para bajar o subir la voz. Pero los que han llegado por detrás no están ni a un paso suya, casi que ni siquiera lo ven marcharse. Si el partido es aburrido, lo seguirá siendo. Y a esta vida hemos venido a divertirnos.

Parece mentira que fuera hace dos años cuando recibiera aquella noticia y mi expresión fuera tal que tuviera que contrastar la noticia varias veces. Para mis padres, que sufrían aquellos gritos casi mañana, tarde y noche, Montes y Daimiel eran casi como de la familia. "Otros vendrán que bueno te harán", reza el refrán. En otros casos, simplemente, es que los demás nunca serán tan grandes.


Y ya hace dos años que te fuiste...

La Western Kentucky de Haskins y Smith: a las puertas de la gloria

8 de octubre de 2011
La temporada de la consolidación definitiva del equipo llegó al año siguiente, la 65/66. Al bloque que formaban Clem y Dwight, ya en su año junior, y Steve Cunningham, un rocoso pívot que afrontaba su temporada senior, se unirían Greg Smith, el hermano pequeño de Dwight, y Wayne Chapman, un alero procedente tras un transfer desde Kentucky. Ninguna previsión hacía pensar que los Hightoppers serían serios aspirantes al título, algo que habrían logrado de no ser por la jugada más recordada en Bowling Green. Tras un récord en Temporada de 23-2 y con cuatro jugadores en los dos mejores quinteto de la Ohio Valley (Clem, que fue el MVP, Dwight, Greg y David), el equipo llegó al Torneo Final como décimo mejor clasificado, lo que le obligaba a enfrentarse en primera ronda al número 4, Loyola-Illinois, a la que derrotaron por 105-86. En segunda ronda el rival sería Michigan, liderados por Cazzie Russell (que sería número 1 del Draft en el 66 y campeón con Knicks en 1970). Con 79-78 en el marcador y a falta de 15 segundos para el final, Chapman roba un balón y recibe la falta, que en lugar de ser sancionada como antideportiva (tiros y banda), es cobrada como falta normal, lo que supone un “uno más uno”. Chapman falló el primer lanzamiento, aunque el rebote cayó a manos de Greg, que inmediatamente fue rodeado por Russell, forzando un salto entre dos (aún entonces presente en el reglamento). Steve Honzo fue al árbitro encargado de lanzar el balón al aire. Smith se elevó sobre Russell y tocó el balón, aunque Honzo pitó falta a favor de Michigan, entendiendo que Smith se había apoyado sobre Russell (minuto 8:40 del vídeo siguiente). La falta supuso dos tiros libres que la estrella de los Wolverines transformó. Un lanzamiento lejano de Chapman fue insuficiente para evitar la derrota.


La victoria no sólo habría supuesto el pase a la Final Regional y un posible billete a la Final Four, sino que suponía enfretarse a Kentucky, donde Clem Haskins y Dwight Smith tenían varias cuentas pendientes. No pudo ser. Al termino del partido, Adolph Rupp se dirigió al hotel donde se alojaba Western Kentucky a interrumpir la fiesta de cumpleaños que celebraban en honor a David Cunningham y el coach Oldham, con el que cruzó algunas palabras durante algunos minutos en un ambiente “bastante tenso”, según los testigos. Kentucky vencería a Michigan en Final Regional y a Duke en las semifinales regionales, cayendo ante una Texas Western que lograba, por primera vez en la historia, el título para un equipo cuyo quinteto titular estaba formado únicamente por jugadores negros. Kentucky recibió la venganza que Dwight y Clem no pudieron formular.

Al año siguiente el equipo partía como uno de los favoritos al triunfo final. Haskins fue elegido mejor jugador de la Ohio Valley de nuevo (y Dwight, Greg y Chapman como parte de los mejores quintetos), pero además recibió el reconocimiento de formar parte del mejor quinteto All-American de la temporada junto a nombres como Lew Alcindor, Wes Unseld o Elvin Hayes. Haskins pasó buena parte de la temporada fuera del equipo por una lesión en su muñeca derecha y, aunque volvió para la parte final de la temporada, su rendimiento no fue el mismo y el equipo cayó ante Dayton (que sería subcampeón) en primera ronda, dejando pasar la que era su última oportunidad de lograr ser el mejor equipo del país. Pat Riley escribió una carta a Haskins en 1967 sintiendo su lesión y afirmándole que su equipo era el mejor del Estado aquel año. Aún mantiene esa carta.

Y después...

David Cunningham había abandonado el equipo en 1966, siendo seleccionado en el Draft por los Royals en el puesto 56 (6ª Rnd). A pesar de realizar algunos campus con el equipo, sufrió una grave lesión que lo apartó de la temporada. Cincinnatti le ofreció la recuperación jugando en la Eastern League (el antecedente de la CBA), pero decidió aceptar la oferta del Union County HS en un pueblo de Kentucky, donde entrenó durante cuatro temporadas. Después trabajó como comercial de productos médicos durante 10 años en Mississippi, jubilándose tras varios años de trabajo en una empresa médica de Texas, donde vive actualmente.

El entrenador John Oldham se mantuvo en el cargo hasta 1971, cuando tras perder la semifinal nacional decidió ocuparse del puesto de director deportivo en la propia Western Kentucky hasta 1986. A sus 88 años sigue siendo un importante miembro de la comunidad de Bowling Green.

Wayne Chapman fue seleccionado en el puesto 156 del Draft de 1967 por los Sixers. Tras cuatro años en la ABA, entre Kentucky Colonels, Denver Rockets e Indiana Pacers, se retira por una grave lesión de espalda. Tras varios años entrenando en varios institutos, llegó al Kentucky Wesleyan College, donde fue campeón de la Division II de la NCAA en 1987 y 1990, año en que se retira definitivamente. Su hijo Rex brilló en la universidad de Kentucky, llegando a ser número 8 del Draft y jugando durante 12 temporadas en la NBA entre Hornets, Bullets, Heat y Suns.

Greg Smith fue seleccionado por los Milwaukee Bucks como número 50 del Draft de 1968. Formó parte de la plantilla inaugural de la franquicia en la NBA y del equipo campeón en 1971. Disputó 8 temporadas en la NBA y tras su retirada como jugador de los Blazers, se decidió por la política.

Clem Haskins fue el número 3 del Draft de 1967, elegido por los Chicago Bulls. Tras tres temporadas allí, fue traspasado a los Phoenix Suns, donde disputó cuatro temporadas. En 1974 llega a los Washington Bullets y forma parte del equipo finalista en 1975, ejerciendo como uno de los pocos reservas que K. C. Jones utiliza en aquellas Finales, dándole descanso a Kevin Porter y Phil Chenier. En 1976, tras una grave lesión de rodilla, se retira de la NBA. En 1980 recibe la oportunidad de entrenar a Western Kentucky, donde firma un récord de 101-73 en 6 temporadas. En 1986 accede al puesto de entrenador jefe de la Universidad de Minnessota, con la que logra ganar el NIT en 1993 y en 1997 disputa la Final Four, cayendo en semifinales precisamente ante Kentucky. Fue asistente de Lenny Wilkens con la selección americana en Atlanta 96. En 1999 es destituido por su implicación en una falsificación de notas de algunos de sus jugadores. Hoy día vive en su granja de Campbelsville, donde se dedica a disfrutar de los partidos de instituto y se deja ver por Bowling Green para ver a los Hightoppers. En 1997 escribió un libro autobiográfico llamado “Breaking Barriers”, de donde bebe buena parte de este texto.

Dwight Smith fue seleccionado como número 23 del Draft de 1967 por Los Angeles Lakers. Comparado hoy día con una versión más atlética y ofensiva de Dennis Johnson, era el jugador más preparado para la NBA de aquel equipo. Gran reboteador y defensor, de físico privilegiado, podía jugar tanto de base como de escolta. Una semana antes de acabar el curso en la Universidad y de marchar a Los Ángeles a firmar su contrato profesional, tras la cena familiar por el Día de la Madre, Dwight y su hermana Kay fallecen en un accidente de tráfico. El coche, que conducía su hermano Greg en un día de lluvía, patinó y cayó en una enorme alberca. Greg salió con vida, pero sus hermanos murieron ahogados. Al funeral asistieron todos los entrenadores del Estado de Kentucky, incluido Adolph Rupp, y varios jugadores como Wes Unseld.


Junto al coach Oldham, de izquierda a derecha: Greg Smith,
Wayne Chapman, Dwight Smith, David Cunningham y Clem Haskins
PD: esta serie consta de una primera parte, dedicada a los orígenes de Haskins y Smith y el problema del racismo en el estado de Kentucky.

La Western Kentucky de Haskins y Smith: el racismo y los orígenes

5 de octubre de 2011
En los años 60, cuando en la NBA la integración del jugador negro parecía total con la llegada y afianzamiento como estrellas de algunos jugadores (Bill Russell, Elgin Baylor u Oscar Robertson), todavía en mucho lugares del corazón de Estados Unidos la segregación y el racismo era parte del día a día, no sólo de la población afroamericana en especial, si no de muchos deportistas en particular. Clem Haskins nació un 24 de Febrero de 1943 en Campbellsville, un pequeño pueblo granjero del condado de Taylor, lo que se llama el “Corazón de Kentucky”. Haskins se considera a si mismo un “farmboy”, un chico de granja que creció en una familia de 11 hermanos, mientras sus padres atendían al campo o trabajaban en casas de otras personas.

Hasta los 8 años Clem no pudo asistir al colegio por primera vez, ya que a esa edad debía trabajar con su padre e intentar llevar la mayor cantidad de dinero posible a casa. A partir de los 8 su padre le inculcó el valor de la educación y comenzó a asistir a escuelas de negros, algunas de un solo aula y atendidos por profesores que apenas habían superado la secundaria. A partir de 4ª curso y gracias a su habilidad para los deportes, Clem tuvo la oportunidad de ir al instituto de Campbellsville Durham, donde consiguió despuntar en los torneos de baloncesto. Eso sí, en aquellos años 60, en Kentucky aún existían torneos para blancos y torneos para negros. En 1961, y tras una recomendación, Clem pudo convertirse en el primer estudiante de raza negra del Taylor County High School. Aunque en un principio no le permitieron la entrada al colegio y debía volver andando a casa tras recorrer más de 30 millas al día, una vez que las autoridades obligaron al instituto a aceptar al chico, el resto de su estancia en el instituto fue de total normalidad. Nunca tuvo ningún problema con profesores y alumnos. Al menos no a su cara.

Como era habitual en Clem, una vez más destacaba como el mejor jugador del equipo de baloncesto y como un notable jugador de béisbol. Pero a pesar de haber logrado romper el muro del racismo en su instituto, aún existían demasiados prejuicios en el resto de Kentucky. En una ocasión, mientras él y su equipo de béisbol acudían a Lexington a disputar un partido, toda la plantilla se dispuso a cenar en un café. La camarera, al ver que uno de los integrantes era negro, pidió al entrenador que le dijera a Haskins que se fuera. La reacción del resto de compañeros fue unánime: abandonaron el café y comieron en el único sitio donde permitían negros, una gasolinera. Clem brilló a gran nivel en el instituto, situándose como uno de los jugadores más importantes del estado, por lo que le llegó el turno de elegir Universidad.

La primera oferta que recibió Clem fue la de la Universidad de Kentucky, entonces entrenada por el mítico Adolph Rupp y liderada por un joven Pat Riley. Haskins estaba ilusionado por poder formar parte de uno de los programas universitarios más potentes de la época, hasta que recibió la noticia de que Rupp y la Universidad habían retirado su oferta al saber que era negro. Finalmente, Haskins optó por la opción de Lousiville, donde no lograría aguantar más que un par de meses, agobiado por un Campus demasiado grande en un lugar demasiado lejano. Por lo tanto, la tercera opción fue la que le ofrecía Edgar Allan Diddle, que llevaba entrenando a Western Kentucky desde 1922. Aunque Haskins nunca llegó a jugar a las órdenes de Diddle (en aquel entonces los jugadores freshman sólo podían entrenar con el equipo), Haskins lo encontró vital en su elección para jugar con los Hilltoppers.

En su primer año, Haskins coincidió como novato con el que sería su escudero en el equipo y su mejor amigo, Dwight Smith. Nacido en Princeton, Dwight recibió numerosas ofertas por parte de Universidades de gran prestigio como Kansas, Ohio St., Louisville o Michigan, después de haber brillado en el instituto Dotson, un centro sólo apto para negros. Al igual que le ocurriera a Clem, la Universidad de Kentucky denegó su reclutamiento una vez supieron que se trataba de un jugador negro y de nuevo el entrenador Diddle convenció a otro gran jugador de que se uniera a Western Kentucky: “este es uno de los jugadores que va a convertir a este programa en algo importante”, le dijo a Henry, el padre de Dwight. De esta manera, con la llegada de Clem Haskins y Dwight Smith, la Universidad de Western Kentucky aceptaba a los dos primeros afroamericanos de su historia. Estaban, poco a poco, haciendo historia.


Tras una temporada 63/64 donde ninguno de sus dos freshman pudieron participar con el equipo, E. A. Diddle delegó su puesto tras más de 40 años en uno de sus antiguos jugadores, John Oldham, tras una campaña de 5 victorias y 16 derrotas. Con Oldham en el banco y con Haskins y Smith disponibles en el equipo, los Toppers lograron un récord de 18 victorias y 9 derrotas y se clasificaron para jugar el NIT, donde cayeron en segunda ronda ante la universidad de Army (58-54). Tanto Clem como Dwight fueron incluídos en alguno de los mejores quintetos ideales de la Ohio Valley Conference. A pesar de haber logrado romper una vez más el muro del racismo, en este caso en la Universidad, la vida para un deportista negro seguía sin ser fácil en Kentucky. El equipo debía seguir comiendo en la calle o durmiendo en el autobús ante la negativa de restaurantes y moteles a aceptar negros.

PD: esta serie se completará con una segunda entrega, en la que se terminará de repasar la trayectoria de esta Western Kentucky.

La lucha por el recuerdo

27 de septiembre de 2011
El pasado día 21 se celebró el "Día Internacional contra el Alzheimer", una enfermedad que afecta a unos 15 millones de personas en el Mundo, siendo la cuarta causa de muerte más común entre las personas mayores de 65 años. Probablemente el Alzheimer, que elimina paulatinamente la memoria por la desaparición de las neuronas, tenga más consecuencias para el familiar o persona allegada que para el propio enfermo. Esta enfermedad, para la que no existe de momento cura de ningún tipo y es muy difícil de diagnosticar, suele llevarse a esa persona tras una media de 15 años de sufrimiento y pérdida lenta de actividad cerebral.

El 23 de Agosto Pat Summit anunciaba que padecía de Alzheimer en su tipología de demencia. Posiblemente su nombre no suene a la mayor parte de los aficionados al baloncesto, especialmente en Europa, a pesar de que se trata de la entrenadora universitaria con mayor número de victorias en la historia de la NCAA, ya sea hombre o mujer, acumulando un récord de 1037 victorias y 196 derrotas (84'1%). Después de varios meses en los que sufría pérdidas de memoria, el momento clave llegó cuando, en un final de partido, se quedó en blanco a la hora de preparar un ataque. Su asistente tuvo que salir en su ayuda.

Pat Summit llegó al banquillo del equipo femenino de la Universidad de Tennessee en 1974 como asistente y esa misma temporada logró acceder al puesto de entrenadora jefa, trabajo que no ha dejado de ocupar en los últimos 37 años. Además, como jugadora logró el Oro Olímpico en Montreal 76, los primeros Juegos Olímpicos en los que existía torneo femenino, y entrenó a la Selección Americana que logró el oro en Los Ángeles 84. En todas sus temporadas al frente de las Lady Vols (como se conoce al equipo), Summit ha logrado 8 títulos nacionales (6 en 12 años) y ha sido designada como mejor entrenadora del año en 7 ocasiones, además de ser designada como la mejor entrenadora de baloncesto del Siglo XX a nivel Universitario.

Independientemente de su excelso currículum, la notoriedad reside en que Summit ha decidido que este año entrenará a las Lady Vols, a pesar de que los médicos lo desaconsejan. El estrés y la ansiedad que provoca la competición puede acelerar los síntomas y los efectos de la enfermedad, además de provocar en ella misma cambios de humor y déficit de atención en determinados momentos. A pesar de todo, Summit ha reiterado su compromiso a la afición y a la directiva de la Universidad, que en el año 2009 le otorgó una extensión de contrato por valor de 1'4 millones de dólares anuales.


Posiblemente la actitud de Pat sea vista desde el exterior como egoísta. Para una persona que lo ha dado todo por el deporte, que ha conseguido todo lo que un entrenador puede alcanzar, estos años tal vez sean para dedicarlos a su familia, a su hijo Tyler. Posiblemente Summit, que conocía su diagnóstico 3 meses antes de hacerlo público, pudo llegar a tener contacto con Dean Smith, el que fuera entrenador de la Universidad de North Carolina hasta 1997, también enfermo de Alzheimer. Los que han hablado con Smith en los últimos meses afirman que cada vez recuerda menos de su exitosa carrera en los banquillos (como explicó Miguel Ángel Paniagua en su última columna para Solobasket, hace ya más de un año). Cuando se da esta situación, en la que notas que tienes tanto por enseñar y tanto por transmitirle a los demás, debe ser duro admitir que tal vez llegue un momento en que no seas capaz de recordar ni siquiera quién eres. Pat Summit seguro que quiere agarrarse al último trozo de astilla que quede de ese hogar que todos tenemos llamado "recuerdos", una vez se haya derrumbado del todo. Aunque ella no lo sepa, sus recuerdos no se perderán nunca, porque al igual que Dean Smith, nadie les olvidará a ellos y lo que lograron.


Que amanezca también en Londres

18 de septiembre de 2011
Juan Carlos Navarro reía junto al podium del Kaunas Arena con el trofeo de MVP del torneo y de miembro del mejor equipo del campeonato. Tras promediar más de 29 puntos en los tres partidos de la fase decisiva del torneo, todos los ojos se clavaban en él como estandarte de este nuevo oro del baloncesto español. Pero fue Felipe Reyes el encargado de recoger el trofeo de Campeones de Europa, un gesto hacia uno de los emblemas de esta generación dorada que perdió a su padre unos días antes del inicio del Torneo. Posiblemente su imagen levantando el trofeo tras disputar sólo el último minuto del partido da muestras de lo que debe suponer Lituania 2011 para esta generación.

Desde que en 2001 los juniors de oro debutaran en un Eurobasket (Raúl López y Juan Carlos Navarro ya habían sido llamados para Sidney), el balance español es de 6 semifinales consecutivas (más la de 1999) y de 5 medallas, unidas al oro mundial y la plata olímpica de Pekín. El único tropiezo lo supuso un triple a 8 metros en el último suspiro ante Serbia. Un tropiezo. Pero de aquella generación de los Júniors de Oro ya cada vez van quedando menos. Posiblemente la cita olímpica de Londres sea la última que el grueso de esta generación dispute, ya que se antoja difícil que nombres como Felipe Reyes puedan estar más allá del próximo verano. Lo de Navarro y Gasol es decisión únicamente suya. 

La Selección española una vez más ha realizado un torneo de menos a más, sintiéndose a gusto cuando premiaba ganar partidos y con un único tropiezo derivado de un último cuarto ante Turquía en el que se anotaron 2 puntos, algo posiblemente irrepetible. Las dudas nunca se disipan, especialmente las referidas al rebote defensivo o la defensa del bloqueo y continuación, pero se compensan con la intensidad de jugadores como Ibaka (mucho debe mejorar Mirotic) o una versión mejorada por McMillan de Rudy Fernández, presente en el robo, el rebote y el tapón. El único pero ha sido el bajo rendimiento de jugadores que se antojan esenciales en el presente y futuro del equipo, como Ricky Rubio o Sergio Llull, a los que se les espera y que seguro llegarán.

Y hay que recordar que esta selección ha visto cómo 3 jugadores campeones del Mundo y subcampeones olímpicos la abandonaban de manera voluntaria (al menos dos de ellos no hubieran estado igualmente). La continuidad del bloque es cierta, pues se sigue venciendo en categorías inferiores, pero sigue quedando la sensación de que será difícil repetir estos logros cuando falten Pau Gasol y Navarro. Por eso la cita de Londres debe tomarse desde los jugadores como una oportunidad única de hacer historia y demostrar que se está a la altura de las mejores generaciones del baloncesto mundial. Si en Lituania el canto de los jugadores era el "¡Todos los días sale el Sol, Felipón!", que el próximo verano vuelva a salir, que tarde en esconderse. Y que Andrés Montes lo siga disfrutando donde esté, que este es un equipo de jugones.


Los números que faltarían por retirar en la NBA (III)

1 de agosto de 2011
Tras un período de descanso, vuelvo con la última parte de esta serie sobre qué números serían susceptibles de ser retirados en las franquicias NBA.

OKLAHOMA CITY THUNDER
Números retirados: Gus Williams (1), Nate McMillan (10), Lenny Wilkens (19), Spencer Haywood (24), Fred Brown (32), Jack Sikma (43)

En primer lugar hay que considerar que el traslado de la franquicia de los Sonics a Oklahoma City supuso que la ciudad de Seattle se erigía como heredera de los Sonics, por lo que mantenía los derechos a utilizar dicho nombre en el caso de que otra franquicia volviera a la ciudad. Además, tiene los derechos sobre los colores originales del equipo (verde y amarillo) y sobre los dorsales retirados, de ahí que los Thunder no puedan colgar del techo las banderas con dichos números ni retirarle el dorsal a ningún jugador de la etapa en Seattle. Por lo tanto, no pueden ser retirados por la franquicia los dorsales de jugadores que sí lo merecen, como Gary Payton (20), que disputó 12 temporadas y media que le valieron para la liderar la franquicia en puntos, asistencias, robos, partidos y minutos, además de llegar a ser 9 veces All-Star, mejor Defensor en el 96 y liderar al equipo a las Finales de ese año.

Otros jugadores importantes de la etapa más reciente de la franquicia son Shawn Kemp (40), que jugó 8 temporadas en Seattle siendo parte fundamental del equipo finalista del 96, fue 5 veces All-Star y formó parte durante tres temporadas seguidas del segundo mejor quinteto de la Liga. Además, lidera a la franquicia en tapones, es 2º en rebotes y 5º en puntos y partidos. También habría que considerar a Xavier McDaniel (34), con un promedio de 20'7 puntos en 5 temporadas y media, Dale Ellis (3), que en 6 temporadas y medias le dio tiempo a ser el 7º máximo anotador de la franquicia; o Detlef Schrempf (11), que fue dos veces All-Star en sus seis temporadas en el equipo y miembro del tercer mejor quinteto.

ORLANDO MAGIC
Números retirados: el número 6 a la afición (Mejor Sexto Hombre)

A pesar de ser una franquicia de creación reciente, la historia del equipo es suficiente como para reconocer la aportación a determinados jugadores. A la espera de ver qué ocurre con O'Neal, se echa en falta el merecido homenaje al escudero de Shaq en los años gloriosos del equipo, Penny Hardaway (1). A pesar de que se carrera se truncó antes de tiempo a causa de las lesiones, Penny jugó 6 años en los Magic donde fue parte fundamental para ser finalistas en el 95. Fue 4 veces All-Star, estuvo en dos ocasiones en el mejor quinteto de la temporada y es el 5º máximo anotador de la franquicia, 3º en robos y asistencias, 8º en rebotes y 6º en minutos jugados.

Y si hay otro nombre que ha marcado la historia de los Magic ha sido Nick Anderson (25). El escolta fue el primer jugador drafteado por los Magic y continúa liderando a la franquicia en partidos jugados, minutos disputados, puntos y robos, además de ser tercero en rebotes y quinto en asistencias y tapones. Disputó 10 temporadas en Orlando, incluyendo las finales del 95.

PHILADELPHIA 76ers
Números retirados: M. Malone (2), J. Erving (6), M. Cheeks (10), W. Chamberlain (13), H. Greer (15), B. Jones (24), B. Cunningham (32), C. Barkley (34)

Mirar al techo del pabellón de los Sixers es hacer un repaso por la historia de la NBA. Muchos de los mejores jugadores de la historia del baloncesto han jugado para esta franquicia. Sólo se echa de menos el nombre de Dolph Schayes (4), una de las grandes estrellas de la NBA de los 50 que disputó sus 15 temporadas NBA en la franquicia (14 en Syracuse, 1 en Philadelphia). En estos años fue 12 veces All-Star, formó parte en 13 ocasiones de alguno de los mejores quinteto de la temporada y fue el líder del primer anillo del equipo (1955). Además, es el tercer máximo anotador de la franquicia, máximo reboteador, 2º en partidos jugados y 3º en minutos. Su ausencia sólo se puede explicar por haber disputado un único año en Philadelphia.

Pero posiblemente el debe más importante para los Sixers sea el hecho de que Moses Malone no tenga su número oficialmente retirado. Aunque aparezca como tal, y ningún jugador pueda portarlo, el equipo nunca realizó una ceremonia oficial en la que el mítico "2" de los Sixers subiera a lo más alto del pabellón. Eso sería lo primero que deberían hacer.

PHOENIX SUNS
Números retirados: D. Van Arsdale (5), W. Davis (6), K. Johnson (7), D. Majerle (9), T. Chambers (24), A. Adams (33), C. Barkley (34), C. Hawkins (42), P. Westpahl (44)

Nada que objetar en este sentido a los Suns. Tal vez se podría echar en falta el 22 de Larry Nance, que disputó allí sus 6 primeras temporadas NBA y es líder de la franquicia en tapones, 4º en rebotes y 9º en puntos.

PORTLAND TRAIL BLAZERS
Números retirados: D. Twardzik (13), L. Hollins (14), L. Steele (15), M. Lucas (20), C. Drexler (22), T. Porter (30), B. Gross (30), B. Walton (32), Lloyd Neal (36), G. Petrie (45) y el 77 en honor a Jack Ramsay

A excepción de Drexler, Porter y Petrie, el resto de números pertenecen a jugadores que lograron el título del 77. Del resto de jugadores importantes en la historia de Blazers, destacaría a otros dos jugadores de la segunda etapa dorada de la franquicia, los finales de los 80 y principios de los 90 (2 Finales NBA). Uno de ellos sería Jerome Kersey (25), que jugó 11 temporadas en Portland y es el 4º máximo anotador, 2º en partidos jugados, 3º en robos y 4º en minutos. Otro sería Cliff Robinson (3), que jugó 8 temporadas, siendo All-Star en el 94 y mejor Sexto Hombre en el 93, además del 3º en la lista de anotadores y 4º en puntos y minutos.

Sería curioso, también, que el número 30 volviera a ser retirado por tercera vez para Rasheed Wallace. A pesar de su comportamiento, Sheed defendió durante 7 años y medio la camiseta de Blazers, llegando a ser 2 veces All-Star y estando entre los 10 primeros clasificados de la franquicia en puntos, rebotes, partidos, minutos, tapones y robos. No es descartable tampoco a Arvydas Sabonis (11), que jugó allí 7 temporadas.

SACRAMENTO KINGS
Números retirados: T. Archibald (1), M. Richmond (2), C. Webber (4), a la afición (6), B. Davies (11), M. Stokes (12), O. Robertson (14), V. Divac (21), J. Twyman (41), S. Lacey (44)

Los Kings recogen dorsales de todas las épocas de la franquicia. Destaca que no esté Jerry Lucas (16), que jugó en los entonces Royals durante 6 temporadas y media, donde fue All-Star en 6 ocasiones (MVP en la edición del 65), Rookie del Año, 5 veces miembro de alguno de los dos mejores quintetos de la temporada y es 7º en anotación, 2º en rebotes y 4º en minutos.

Habrá que ver cómo va gestionando según pasen los años el impacto para la franquicia de jugadores como Jason Williams (55) o Doug Christie (13), a la espera de que se retiren Stojakovic (16) y Bibby (10).

SAN ANTONIO SPURS
Números retirados: J. Moore (00), A. Johnson (6), J. Silas (13), S. Elliot (32), G. Gervin (44), D. Robinson (50)

Una franquicia cuyos mejores años son recientes y que a pesar de todo ha sabido valorar la aportación de jugadores como Moore o Silas. Sorprende aún así que, siguiendo esos criterios, no tenga su número retirado el recientemente fallecido Mike Mitchell (34). El alero formó pareja en el juego exterior con Moore y Gervin durante los 80, disputando 7 temporadas y media en las que promedió 20 puntos por partido. Hoy día es el 6 máximo anotador de la franquicia.

TORONTO RAPTORS
Sin números retirados

La reciente y poco (o nada) exitosa historia de los Raptors hace pensar que tardarán bastante en retirar algún número.

UTAH JAZZ
Números retirados: A. Dantley (4), P. Maravich (7), J. Stockton (12), J. Hornacek (14), K. Malone (32), D. Griffith (35), M. Eaton (53). Además, el 1 en honor a Frank Layden y el 9 en honor de Larry Miller.

Queda pendiente el homenaje a Jerry Sloan y casi descartado alguno a Deron Williams en el futuro. Utah es una de esas franquicias que han sabido elegir perfectamente los jugadores a los que honrar y sólo parece que Thurl Bailey (41), haya tenido un recorrido importante. Disputó 9 temporadas y media y es el 5º máximo anotador, taponeador y en partidos jugados y 6º en rebotes y minutos.

WASHINGTON WIZARDS
Números retirados: E. Monroe (10), E. Hayes (11), G. Johnson (25), W. Unseld (41)

Es doloroso ver que una franquicia que fue casi dominadora de la NBA durante la década de los 70, sólo tenga 4 dorsales retirados, más aún teniendo en cuenta que desde entonces no han vuelto a vivir éxitos similares. Por mi admiración y por ser una debilidad personal, creo que Phil Chenier (45) debería estar al menos entre esos cuatro nombres. El escolta jugó allí 8 temporadas y media con promedios cercanos a 20 puntos o incluso superiores varias temporadas. Disputó las finales del 75 (donde fue el mejor jugador de los Bullets) y 79 y fue miembro del equipo campeón del 78. Fue tres veces All-Star y fue parte del segundo mejor quinteto de la liga en el 75. Es el 6º máximo anotador de la franquicia, 9º en asistencias, 3º en robos, 9º en partidos y 6º en minutos.

Además, otros jugadores como Jeff Malone (24) o Bernard King (30) también podrían recibir su merecido homenaje.

Para ponerse la piel de gallina

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